Descripción
Tres crímenes. Ciento cincuenta años. Un único secreto.
Año 2026. Días antes de que el rey de España inaugure Bodegas Góngora, aparece un cadáver oculto bajo la histórica prensa de viga y husillo que preside el museo de la bodega.
Lo que, sin duda, se trata de un asesinato reciente conduce al inspector Pelayo hasta un crimen olvidado desde finales del siglo XIX. A medida que avanza la investigación, descubrirá que varias muertes, una antigua sociedad secreta y el pasado de una poderosa familia están unidos por un mismo hilo.
En una investigación donde pasado y presente se entrelazan, cada respuesta abrirá una nueva pregunta y cada hallazgo acercará al inspector a una verdad que alguien lleva demasiado tiempo intentando ocultar.
Porque el tiempo puede envejecer y mejorar el vino… pero nunca consigue enterrar la verdad.
¿Por qué tienes que leer Góngora. El Asesino del Husillo?
Si buscas una lectura que te enganche desde la primera página y no te deje pegar ojo, la nueva novela de Alberto Govantes lo tiene absolutamente todo para convertirse en tu próxima obsesión literaria:
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Un arranque de impacto inmediato: A menos de 48 horas de que el rey de España visite las históricas Bodegas Góngora, un cadáver destrozado a golpes aparece oculto en la prensa de viga del siglo XVI. El tiempo corre, la presión mediática es brutal y el escándalo amenaza con estallar en pleno Aljarafe sevillano.
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Un enigma doble que desafía al lector: No es un simple crimen policíaco. El asesino ha dejado una pista macabra atascada en la víctima: una nota con la fecha 1878 y el hueso cercenado de un meñique humano. ¿Qué conecta un asesinato actual con los oscuros archivos del siglo XIX y los fantasmas de La Mano Negra?
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Una atmósfera envolvente y real: La trama se despliega entre el aroma añejo de las botas de vino generoso, pasillos mudéjares, rencillas familiares por una herencia millonaria y secretos de estado. Sentirás el bochorno de mayo y el olor a maderas antiguas en cada página.
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Ritmo diabólico y sello andaluz: Con un protagonista memorable —el inspector Rafael Marcos Pelayo—, diálogos afilados y ese toque de humor negro tan característico de Govantes, la novela mantiene un equilibrio perfecto entre la tensión del thriller moderno y el encanto de la intriga clásica.

